Maternidad

Que se haya hecho así toda la vida no quiere decir que se haya hecho bien

Creo que desde que soy madre, el argumento más repetido para contrarrestar la forma de criar a mi hija ha sido: “¡Pues así se ha hecho toda la vida!” Y ya está. Con esa frase te tiran por el suelo el tiempo que tú has empleado en asistir a cursos, leer, investigar y formarte, cosas que te encantaría poder compartir con los demás pero que, desgraciadamente muy pocos están dispuestos a escuchar. Pues no, señores, que se haya hecho así toda la vida no quiere decir que se haya hecho bien, o por lo menos no es el camino que yo quiero seguir.

Yo no pienso que un cachete a tiempo sea necesario para educar, sino que seguramente conseguirás todo lo contrario con ello. Yo no quiero ganarme con miedo el respeto de mi hija. Tampoco pienso que la autoridad como padre se consiga a través de gritos, sino que éstos son otro ejemplo más de violencia. Ni quiero que mi bebé se desgañite llorando en su cuna reclamando estar con su madre para que así se acostumbre a dormir solo. No me gustaría que mi hija no confiara en mi sus problemas porque piense que la única respuesta que va a encontrar de mi sea un “bah, son cosas de niños”. Y, sí, seguramente hacer estas cosas que se llevan haciendo toooda la vida sea lo más fácil para mi, pero a veces el camino más fácil pasa factura a la larga. O simplemente, no es la crianza que yo quiero realizar.

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Pero lo más curioso es que si decides que tu bebé duerma en la cama contigo, o pruebas el BLW, o no le das gusanitos para que se calle, la conclusión que muchos sacan de ello es que tú eres muy moderna. Sí, sí. Porque como en esta vida hablar es gratis, todos criticamos lo que hace el otro. ¡Con lo bonito que sería vivir y dejar vivir! Deberíamos hacer una recogida de firmas para que el Ministerio de Educación (si éste existe, que ya lo dudo…) incluya entre las asignaturas de los niños una que se dedique a desarrollar la Empatía, a ver si así conseguimos una sociedad formada por adultos que comprendan y compartan los sentimientos y emociones de los demás.

La conclusión que yo saco de todo esto es la siguiente: cría a tu hijo tal y como tú y tu pareja decidáis, haced piña y sed firmes en vuestras convicciones. Ah, y una capa gruesa de vaselina para que os resbalen los comentarios también suele ayudar bastante!!

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